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Las camas articuladas proporcionan calidad de vida en los geriátricos

Mis abuelos han estado enfermos recientemente. Y una de las decisiones que tomamos por unanimidad fue comprar una cama artículada geriátrica a cada uno. La comodidad que proporciona en el ámbito doméstico frente a una cama plana es abismal, por lo que es lógico pensar su utilización en centros geriátricos permite un aumento en la calidad de vida de nuestros mayores, familiares y cuidadores.

España es un país que envejece a pasos agigantados. Según las estimaciones, en 2050 el 30% de la población tendrá más de 65 años. Así que la demanda de estas tecnologías se incrementará en los próximos años para mejorar sus cuidados y bienestar.

Beneficios de una cama geriátrica

Las ventajas de una cama ortopédica son numerosas. La más evidente es que los pacientes pueden adoptar una postura ergonómica al dormir. Es decir, manteniendo la curvatura natural de la columna vertebral.

Una estructura articulada también permite acomodar los ángulos a cada parte del cuerpo, adaptándose a las necesidades de cada persona. A consecuencia de ello, el descanso y la recuperación corporal son más efectivos.

Pero una cama geriátrica va más allá. Está diseñada para facilitar el cuidado asistencial de las personas mayores en casa, en un centro geriátrico o un hospital. Por ello, además de lo mencionado, ayuda a prevenir determinadas dolencias.

Algunos ejemplos son los dolores lumbares, los causados por la artritis, tensiones en hombros, el reflujo ácido o el asma. También mejora la circulación y disminuye la presión sobre el corazón.

Por otro lado, una persona con problemas de movilidad tendrá más autonomía –y más autoestima- si dispone de una cama geriátrica eléctrica que pueda accionar con un mando.

En este sentido, no hay que olvidar la salud de los cuidadores, que se benefician enormemente de estos avances. Una cama geriátrica permite a sanitarios y familiares alimentar, lavar y manejar a los ancianos sin sobreesfuerzos ni malas posturas.

cama_geriatricaOtra gran solución son las camas especiales para enfermos de Alzheimer. Este fabricante de camas geriátricas, por ejemplo, dispone de un modelo que permite bajar la altura a 22 centímetros del suelo. Así, no sólo proporciona más seguridad al paciente, sino tranquilidad a los cuidadores.

Colchones y complementos

Este tipo de camas requieren colchones especiales. No se pueden colocar de muelles, porque se deformarían.

Existen colchones preparados para flexionarse sobre sí mismos sin deteriorarse ni desgastarse. Éstos se adaptan al contorno de la espalda, y llevan tratamiento anti-ácaros y anti-bacterianos. Además, deben desenfundarse totalmente para facilitar el lavado.

Las personas que deben permanecer encamadas durante un largo período de tiempo pueden necesitar un colchón antiescaras.

En este caso, tienen un sistema con alternancia de celdas que favorece la distribución homogénea de la presión. El objetivo es prevenir la aparición de úlceras.

Otra ventaja de una cama geriátrica es que se pueden incorporar a la misma diferentes tipos de cabeceros, barandillas, elevadores… Y todos los complementos que se precisen para el cuidado integral de los mayores.

Si necesitamos adquirir una cama geriátrica para casa, debemos buscar productos de alta calidad, confeccionados con materiales de primera. Estructura de acero, lamas de madera con soportes de caucho, etc.

Después de todo, estamos realizando una inversión en salud.

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